Desde Chicago, cuna de la otra escena del rock, viene Company of Thieves. Desde hace un año o más supe de ellos gracias a mi amigo gringo de origen filipino Cezar Salamat.
Me los pasó porque intuyó que era fan de Wes Anderson. Su primer sencillo Oscar Wilde se desprende de su primer álbum Ordinary Riches y su video está inspirado en Rushmore. El primer encuentro de Jason Schwartzman y Bill Murray, musas de Anderson), además del inicio de lo que considero fue el inicio del Anderson que conocemos hasta Fantastic Mr. Fox.
Para quienes gusten del indie pop rock con una chica vocalista. Suenan a: que podrían ser buenos amigos de Rilo Kiley.
La canción se puede resumir en su coro:
We are all our-own devil We make this world our hell
[De las historias que más disfruté escribir; termina rosa porque así lo requirió la sección]
Jorge Font recuerda el día exacto en que perdió toda movilidad de sus piernas, el día que pasó de ser un estudiante de medicina y atleta profesional a un joven en una silla de ruedas.
"El 8 de marzo de 1988 me caí haciendo lo que más me gusta, me caí esquiando, me acerqué demasiado a la orilla por ir jugando, se me atoró el esquí con la playa me fui de boca y me rompí la sexta y séptima vértebra cervicales", comenta Font, "me rompí el cuello, lo cual me provocó una cuadriplejia".
Con la lesión medular perdió la sensibilidad y movilidad del pecho hacia abajo de manera permanente, pero gracias a que lo operaron dentro de las primeras ocho horas posteriores al accidente fue que recuperó la extensión de los brazos, el movimiento de las muñecas y la extensión de la mano izquierda.
"Antes del accidente estaba estudiando el curso propedeútico para la carrera de medicina, quería ser doctor; pasé de ser un chavo que hacía trabajos de bioquímica, histología y fisiología a ser un cuate que hacía planas de rayitas y circulitos para volver a aprender a escribir".
Además de lo exterior, Jorge tuvo que reajustar sus dinámicas con familiares y amigos, pues el accidente afectó a las personas que lo rodeaban en ese momento, así como los sentimientos hacia cada uno de ellos.
"Te sientes no sólo responsable sino culpable de eso; además de romperte el hocico, le rompes el corazón a los demás, aunque no se vea a simple vista".
Un nuevo comienzo
Luego de ocho días de estar en el hospital, Jorge saldría para enfrentarse a los nuevos retos que le dejó su accidente, pero para agosto de 1989, poco más de un año después, un grupo de amigos juntaría dinero para unos esquís especiales, además de llevarlo a una escuela para que aprendieran a esquiar sentado.
"Era la oportunidad de volver a sentirme completo, y hay una parte muy rebelde en mí, de necedad, en la que sabía que no volvería a caminar, pero sí a esquiar".
"Para mi fue el momento de volverme a sentir completo, de salir de la silla de ruedas, sentir la frescura del agua, la fuerza de la lancha, el vértigo de la velocidad y ha sido la oportunidad de saber que la vida se vive en gerundio y de agradecerlo esquiando, como me enseñaron mis mejores amigos".
[El siguiente post es más de autocompasión, les prometo que será el único que tenga este blog]
Hace un mes renuncié a mi primer trabajo en un medio de comunicación. Durante 15 meses fui reportero de sociales -tanto para la sección de 17 a 24 años, como de 24 en adelante-, de una universidad privada (en tres campus diferentes) y de otro suplemento universitario.
Durante ese tiempo asistí a más bodas de las que he sido invitado, le pregunté a desconocidos cómo se sentían por su cumpleaños de lo que suelo hacer con mis amigos; y vi a distintas generaciones de preparatorianos celebrar su graduación con ganas de iniciar una nueva etapa.
Además fui a algunos de los antros exclusivos de la ciudad, incluido aquel en Arcos Bosques de donde salió el abogado a quien secuestraron y mataron.
Diciembre de 2009 fue una temporada en la que supe lo que significa trabajar, lo cual incluyó año nuevo, día que inicié con un viaje a Cuernavaca, en donde Jefté -el fotógrafo más chingón- y yo recorrimos un hotel -uno de los tradicionales-, pasamos a dos restaurantes y tres antros en una noche. Al final terminamos a las 4 de la mañana brindando con un Jack con un cigarro.
En una boda vi a parte del grupo priista de Atlacomulco. Algunos de la vieja escuela como Oscar Espinosa Villareal -otrora Regente del D.F. y acusado penalmente- compartiendo mesa con Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera; quienes se sentaron contiguo a Arturo Montiel. Nunca se saludaron. Por cierto la misa fue oficiada por el obispo Onésimo Cepeda, un tipo con pinta de gángster con todo y su bling bling de oro e incrustraciones de brillantes santísimos... ok, no.
Por primera vez conocí Acapulco, aunque no podría decir que en toda su gloria. Incluso entré al Baby 'Oh; uno de los antros más exclusivos del puerto, que vio mejores glorias en otros años. El lugar tiene aspecto de cueva, con una alfombra de pasto artificial y paredes café. Pero tiene el renombre, además que el precio de las botellas va de 5 mil pesos a casi 90 mil si mal no recuerdo.
Entre otras curiosidades asistí al cumpleaños de Ana Victoria, la hija de Amanda Miguel y Diego Verdaguer, fiesta celebrada en su casa en medio del Desierto de los Leones. Seps. La pareja más popular de los 80, con sus rizos y alaciados perfectos.
Desde que entré en mi mente esto fue parte del proceso para ganar mi derecho de piso en el periodismo.
Ahora no sé por donde empezar para retomar mi blog, ja.
El último mes lo he pasado viendo Mad Men y True Blood en mi computadora, en paseos con mi novia y el estrés de estar desempleado.
Sólo espero, con paciencia.
Eso sí, me hice de una piel gruesa como dicen los gringos que se necesita para sobrevivir en los medios de comunicación. O lo aprendes o te ofendes cada que alguien te trata con condescendencia. A lo cual sólo te quedas callado, porque el cliente siempre tiene la razón. Casi.
También aprendí lo que es la solidaridad de un gremio extraño. El cual caza a los apellidos grosos de México. Ese 10 por ciento que es dueña del 90 por ciento de la riqueza.
They say true love comes only once in a lifetime And even though we’re from opposite ends of the earth My heart tells me you’re the one for me
Mahmoud, I remember when it started, saw you on the news You hating gays, I was eating food I was feeling you, and even though I disagree with almost everything you said You ain’t wrong to me, so strong to me, you belong to me Like a very hairy Jake Gyllenhaal to me Mahmoud, make my heart beating out of my chest my mind says no but my body says yes You ain’t no threat, the only threat I see, is the threat of you not coming home to me Our love for each other is like when atoms collide Can’t express how I feel, and yo Adam let’s ride
And Iran, Iran so far away is your home, but in my heart you’ll stay
He ran, for the president of Iran We ran together to a tropical island My man, Mahmoud is known for violence Smiling, if he can still do it then I can They call you weasel, they say your methods are medieval You can play the Jews, I can be your Jim Caviezel
S&M, (?) when we’re wrestlin’ You can be the port that I put my vessel in So I try to (?) but you can still see me With your sleepy brown eyes, butter pecan thighs And your hairy butt… Yeah.
And Iran, Iran so far away Come home, and in my arms you’ll stay Used to look at the stars and dream Around the world the same stars we’re seeing And a twinkle in your eyes Mahmoud
Talk smooth to me, in the night sky With you pants high waisted, damn so fly We can take a trip to the animal zoo And laugh at all the funny things that animals do Like Eugene, you got me straight trippin’ boo Hope you look at my eyes and say I’m trippin’ too You say (?) but they already do You should know by now, it’s you
You crazy for this world Mahmoud So give us another Holocaust all you want But you can’t deny that there’s something between us I know you say there’s no gays in Iran But you’re in New York now baby So time to stop hating and start living
Hay sueños en donde uno no es el protagonista. Sólo un observador y si se levanta al amanecer a escribir en la libreta, tal vez en narrador.
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[Escenario: Un aeropuerto, todos corriendo, mujeres con pañoletas a la cabeza otras con velos, hombre barbudos y niños con gorritos extraños]
Dos chicos -él es judío creo o persa, ella árabe- se ven en una sala de espera, a punto de abordar un avión, hay algo que inquieta a los dos en ese momento.
Ambos se forman para subir al avión, él va adelante de ella, se voltea y aprovecha que las señoras -familiares pueden ser- con las que viaja la chica están distraídas (van al baño o la tienda de regalos no sé).
- He visto a la mujer más hermosa de todo mi viaje-.
- Seguro es irlandesa- (ella relaciona esta nacionalidad con los pelirrojos que considera únicos, ella se siente una más del montón con su pelo negro).
Se ríe y le dice que no, que la está viendo.
Ella sonríe, se quita su mascada de la cabeza, un poco, con cuidado que nadie más la vea. El aprovecha el instante para tomarle una foto con su cámara, le queda un horrible contraluz, apenas se reconoce la silueta de la cara.
[Corte a 15 o 20 años después en una sala de hospital]
Ellos están a finales de sus 20, los acompaña la mamá de la chica que está muda todo el tiempo. Los dos se ven frente a frente, se sonríen. Los llama el doctor. A cada diagnóstico ella le tiene que traducir, hay problemas, la condición de salud es mala y el problema son los riñones. El doctor dice que necesita una operación, que será costosa, pero que la enfermedad no afectará sino hasta varios años, por lo que pueden ahorrar sugiere, que Dios proveerá.
Para ella es una sentencia de muerte. Él lo piensa como un compromsio que tendrán a largo plazo, algo que los unirá. La mamá sale del consultorio. Ella llora con enojo le avienta el dinero de la consulta al doctor.
- ¡Dios proveerá?- grita
El doctor la mira con asombro, con pena, pero no hace el intento de tomar el dinero, sólo la ve.
Ella toma el dinero de vuelta.
[Corte a 50 tal vez 60 años después en una playa]
Ellos tienen como 60 o 70 años, van caminando juntos. Platican de cómo se encontraron la primera vez. Ella sigue creyendo que los irlandeses son únicos. Él todavía conserva su mala foto a contraluz. Él sabe que está a punto de morir, pero confía en Dios. Ella sabe lo mismo, pero sólo disfruta de su compañía.
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Despierto en una cafetería, salgo y en la esquina hay dos chicas. A una la acompaña Bob Dylan y Tom Waits, a la otra su familia. Las invito a tomar algo para contarles mi sueño, antes de que se me olvide. La acompañada por los cantantes no tiene tiempo y se va. La otra chica me cie que también soñó algo muy bonito y me presenta a su familia.
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Son las seis de la mañana, todavía no sale el sol y escribo lo que recuerdo.
No está musicalizado, pero M83 se me hace música de algún sueño.