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25.2.09

Sueño 3

[A continuación mi sueño de ayer, no me importa que fuera a las 3am de hoy, para mi eso es ayer. No tiene sentido y carece de sintaxis adecuada. Lo anterior porque en cuanto desperté del sueño tomé libreta y pluma para escribir de lo que me acordaba]

 


D'Artagnan tuerto, viejo con ganas de una última aventura.


Soldado romano (interpretado por Gael García) con retraso mental que hace lo que diga el Emperador. Tiene un caballo, también con retraso mental, que habla.

Emperador romano que habla alemán, soberbio, encarga una misión.

Una chica con un gato que tiene un sexto sentido (no recuerdo si también habla). El gato pertenecía a un tipo que se murió.

Un tipo con un guante metálico.

Yo escucho música en árboles de los cuales surgen aditamentos para la misión.

El gato va hacia una telaraña en el tronco de un árbol, aunque la chica lo intenta detener de la correa. La telaraña le recuerda a su dueño. El gato insiste y lo persigo hasta el árbol.


Del tronco empieza a sonar Cape Cod Kwassa Kwassa, pero el cover de Peter Gabriel con Hot Chip. Se me queda viendo raro la chica, ella no puede escuchar la música que sigue latiendo dentro del árbol.

Conforme voy subiéndolo sigue sonando hasta que llego al final de la copa, volteo para un lado y dejo de escucharla, es para el otro. Rompo unas ramas y voy al extremo donde sigue la música.

El árbol se empieza a vencer doblándose, me aferro con toda mi fuerza hasta que toca tierra. Me suelto y le grito a todos que se hagan a un lado porque va a ebotar.

Conforme va rebotando de un lado se abre la tierra y sale una niña japonesa de 10 años.

Lo único que sé decir es hajimemashite (más bien intento decirlo sin pronunciarlo bien). Lo hago en forma de pregunta hasta que entiendo que es una afirmación (mucha gusto).

[Cuando la tierra se abre empiezo a rockear con guitarrita de aire y bataca; al inicio de la aventura alguien como un Mago de Oz me aconsejó hacer un escándalo cuando pasara algo así porque había que desconcertar a los monstruos que viven en la tierra]

La niña se llama Yuriko.



[Vía

19.2.09

Sueños colados


En las mañanas me despierta mi radio-despertador con la hermosa voz de Carmen Aristegui quien intenta levantarme con las noticias. La verdad es que nunca sucede, sólo le bajo un poco el volumen, le doy la espalda al radio y vuelvo a acomodarme.

Hoy soñé que estaba en medio de una montaña con un grupo de personas y lo que parecía un maestro de biología. El maestro nos empezó a hablar acerca de los jaguares, como son una especie en peligro de extinción y que hasta hace poco se creía que sólo habitaban el sur de México.

Pero que un grupo de investigadores descubrió que todavía hay unos cuantos en el Estado de México (seguro quieren arrancarle la cabeza a Peña Nieto y cenarse a la Gaviota). Que luego de muchas visitas y experimentos con sensores, The New England Journal of... descubrió que ahí viven.

Una vez que me desperté escuché que en la radio hablaban de los jaguares del Edomex.

Me divierte que me pase eso.

6.2.09

Sueño 2

Estoy en una casa donde todos toman Jack Daniels, todos traen lentes oscuros aunque es de noche, todos son rockstars. Hay una música de fondo a quien nadie le presta atención.

Me dirijo a la sala, en el camino me topo a Johnny Marr, ni tiempo de un hola -bullocks!- pero no pasa nada, después lo veo.

Alguien empieza a cantar, se parece mucho a Alex Kapranos. Tiene ritmo y onda la canción, alguien decide acompañarlo con una guitarra, otro más con un contrabajo. 

Es tanta mi emoción que arrebato el contrabajo y sigo la canción que no conozco. Lo hago bien, pero todos se me quedan viendo extrañados. No paro, la música sigue y sigue...

15.1.09

Sueño 1

(Es rara la ocasión que despierto y recuerdo casi todo un sueño)

Interior. La cámara de senadores.

Es un salón muy grande, muchos hombres trajeados, muchos con mal aliento y cara grasosa. Ninguno conocido.

Volteo y en el techo hay una mancha de humedad. Es el único desperfecto del vasto lugar de color crema con acabados en madera muy fina y asientos tapizados en cuero negro. 

De pronto veo un rostro conocido, es Papá Rodro, pero tiene una bata blanca que lo hace resaltar entre todas las corbatas y sacos azul marino o negro.

-Rodro! pareces un carnicero con esa cosa- espero a que me conteste con un albur o una risa. Sonríe, pero sé que no fue provocada por mi comentario. Pienso en repetírselo, aunque me detengo porque sé que sería fútil. 

-J. cómo estás, años sin verte, aguántame es que...

En ese momento Pedro Díaz (excompañero de la prepa y de la familia Díaz Parada de Oaxaca, conocidos narcotraficantes) le pide un capuchino.

Papá Rodro se gira para prepararlo y otra orden que le exige una señorita de otros cinco americanos.

El movimiento en la sala parece indicar que está por empezar la sesión.

Le hago señas que después nos vemos, después platicamos.

El vuelve a sonreír. Pienso en lo mierda que debe ser ese trabajo sirviendo cafés a senadores grasientos. Pero él se muy contento. 

Paso a paso camino hacia atrás buscando la salida.