El primer festival de música al que asistí en el DF me besé con una total desconocida. Todo fue circunstancial, como suele serlo en ese tipo de situaciones. Mientras Kinky tocaba, ella atravesaba al público, un poco a la deriva y a mi parecer a punto de caerse, de ahí la tomé de las manos para evitar que se cayera.
Pronto pasó la plática, a sólo estar tomados de las manos y bailar. Continúo Cerati -la primera vez que lo vi en vivo- para cambiar la euforia por una calma que dejó las cosas listas y besarnos, mientras de fondo sonaba Puente. De ahí en adelante seguimos sólos, mis amigos Bayrol y Sergio partieron por su rumbo.
Así seguimos tomados de las manos vagando por el Foro Sol, en busca de sus amigos y con una plática más bien trivial. Sin detalles para delatar a alguno de los dos. Tocó Café Tacuba y cerró Placebo (todavía recuerdo que en un momento Brian Molko cantó el verso de Bésame Mucho). La llevamos al lugar en donde pasaría su papá por ella, otro beso de despedida y ya.
Creí que ese sería el primero de muchas ocasiones que sucederían de forma similar. Pero no, es la fecha en que he ido a muchos conciertos y festivales, a veces sólo, la mayoría acompañado. Ni miradas coquetas, ni inocentes flirteos.
Encontrar a una chica guapa en alguno de los conciertos a los que voy sería ideal. Esto porque tengo una malsana fijación por la música, a tal grado que una futura significant other debe compartir esta afición. No podría imaginarme a mi chava con cara de asco-wuacala-de-perro-vámonos en un MX Beat mientras tocan los Beastie Boys con un frío de 0 grados y nada llenándonos de polvo por los saltos frenéticos.
Hay quienes hablan de ceder en ciertas cosas, yo digo que eso es engañarse hasta que alguien termine fastidiado.
El punto es que por fin sé que quiero de la próxima chica que corteje. De hecho porque conocí al ejemplo perfecto, bueno casi, de no ser porque tiene novio. Mis amigos me dirían ese refrán chino que los novios no son esposos, son obstáculos. Pero nada bueno puede salir de eso.
La cosa es que primero debo seguir mi instinto. Por lo general hay detalles que me saltan e interrumpen mi pensamiento diciéndome que deje todo y corra, o que sólo seremos buenos amigos. En múltiples ocasiones lo he ignorado, con resultados poco agradables.
Lo segundo (que se debate con el primero) es que debe atraerme físicamente. Lo otro sigue siendo lo de la música. Aunque no compartamos los mismos géneros, por ejemplo si puede identificar a los Smiths tan sólo con escuchar la voz de Morrissey y el ritmo, sería buenísimo o cualquier otro caso similar.
Que guste de ir al cine tanto a cosas pretenciosas de la Cineteca, como a mis debrayes de Wes Anderson o películas de acción, guy flicks, etc.
De ahí en adelante la característica principal se resume a que sea natural, un llevarnos fácil, sin poses, con muchas risas y silencios gratos.
Ahora sé que suena imposible, pero ahora sé que existe. Y si la causalidad -moira diría mi pasado- lo permite de nuevo actuar.
Mientras me quedo con la satisfacción de ese saber que me ha costado.
Ah, y si caminamos al mismo paso sería ideal.
De paso si algún día me casara la canción que bailaría sería Tiny Dancer. Por las letras, por el momento en Almost Famous. Algo que intenté y no logré en una fiesta de té que bien narra Maligna.
PD Este blog tomará un leve giro para alternar comentarios musicales, de cine, libros y ocio con anécdotas personales. Es un propósito de año nuevo. ¿Cómo la ven?
UPDATE
Si hubo un flirteo en el Zero Fest, cortesía de los Smashing Pumpkins. Una chica de nombre Yolanda, alumna de la maestría en Estudios Latinoamericanos. Su novio quien la acompañaba tuvo que ir al baño a medio toquín de Billy Corgan. Empezamos a platicar de los Pumpkins, se burló que estudiaba en una universidad privada y... después regresó el novio muy a mi pesar.
Pronto pasó la plática, a sólo estar tomados de las manos y bailar. Continúo Cerati -la primera vez que lo vi en vivo- para cambiar la euforia por una calma que dejó las cosas listas y besarnos, mientras de fondo sonaba Puente. De ahí en adelante seguimos sólos, mis amigos Bayrol y Sergio partieron por su rumbo.
Así seguimos tomados de las manos vagando por el Foro Sol, en busca de sus amigos y con una plática más bien trivial. Sin detalles para delatar a alguno de los dos. Tocó Café Tacuba y cerró Placebo (todavía recuerdo que en un momento Brian Molko cantó el verso de Bésame Mucho). La llevamos al lugar en donde pasaría su papá por ella, otro beso de despedida y ya.
Creí que ese sería el primero de muchas ocasiones que sucederían de forma similar. Pero no, es la fecha en que he ido a muchos conciertos y festivales, a veces sólo, la mayoría acompañado. Ni miradas coquetas, ni inocentes flirteos.
Encontrar a una chica guapa en alguno de los conciertos a los que voy sería ideal. Esto porque tengo una malsana fijación por la música, a tal grado que una futura significant other debe compartir esta afición. No podría imaginarme a mi chava con cara de asco-wuacala-de-perro-vámonos en un MX Beat mientras tocan los Beastie Boys con un frío de 0 grados y nada llenándonos de polvo por los saltos frenéticos.
Hay quienes hablan de ceder en ciertas cosas, yo digo que eso es engañarse hasta que alguien termine fastidiado.
El punto es que por fin sé que quiero de la próxima chica que corteje. De hecho porque conocí al ejemplo perfecto, bueno casi, de no ser porque tiene novio. Mis amigos me dirían ese refrán chino que los novios no son esposos, son obstáculos. Pero nada bueno puede salir de eso.
La cosa es que primero debo seguir mi instinto. Por lo general hay detalles que me saltan e interrumpen mi pensamiento diciéndome que deje todo y corra, o que sólo seremos buenos amigos. En múltiples ocasiones lo he ignorado, con resultados poco agradables.
Lo segundo (que se debate con el primero) es que debe atraerme físicamente. Lo otro sigue siendo lo de la música. Aunque no compartamos los mismos géneros, por ejemplo si puede identificar a los Smiths tan sólo con escuchar la voz de Morrissey y el ritmo, sería buenísimo o cualquier otro caso similar.
Que guste de ir al cine tanto a cosas pretenciosas de la Cineteca, como a mis debrayes de Wes Anderson o películas de acción, guy flicks, etc.
De ahí en adelante la característica principal se resume a que sea natural, un llevarnos fácil, sin poses, con muchas risas y silencios gratos.
Ahora sé que suena imposible, pero ahora sé que existe. Y si la causalidad -moira diría mi pasado- lo permite de nuevo actuar.
Mientras me quedo con la satisfacción de ese saber que me ha costado.
Ah, y si caminamos al mismo paso sería ideal.
De paso si algún día me casara la canción que bailaría sería Tiny Dancer. Por las letras, por el momento en Almost Famous. Algo que intenté y no logré en una fiesta de té que bien narra Maligna.
PD Este blog tomará un leve giro para alternar comentarios musicales, de cine, libros y ocio con anécdotas personales. Es un propósito de año nuevo. ¿Cómo la ven?
UPDATE
Si hubo un flirteo en el Zero Fest, cortesía de los Smashing Pumpkins. Una chica de nombre Yolanda, alumna de la maestría en Estudios Latinoamericanos. Su novio quien la acompañaba tuvo que ir al baño a medio toquín de Billy Corgan. Empezamos a platicar de los Pumpkins, se burló que estudiaba en una universidad privada y... después regresó el novio muy a mi pesar.